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El llamado de Jeremías

La Biblia provee una vasta lista de personajes que Dios ha usado para llevar a cabo su plan en el planeta Tierra.  Pocos fueron tan dinámicos en la forma de cumplir su vocación como Jeremías, uno de los profetas del Antiguo Testamento.  Él fue un gran servidor de Dios cuyo mensaje es relevante para nosotros hoy. ¿Sabe usted por qué? 

Tal como con otros profetas a quienes Dios levantó para que hablaran y advirtieran acerca de la terrible apostasía que impactaba a Israel, Jeremías no era popular.  De hecho, la labor de un profeta de Dios, a menudo está caracterizada por la soledad y el fracaso.  Nadie desea escuchar las malas noticias que se le ha dado al profeta para que proclame.

Jeremías no tenía otra opción, excepto decir la verdad.  Sabía que la verdad haría a los pecadores libres.  Asimismo que esconderla traería más destrucción.  Él tenía compasión por quienes habían sido engañados, pero también tenía pasión por decirle a los engañados que había consecuencias por apartarse de Dios y servir a dioses ajenos.

También entendía que la historia tenía un patrón de repetición.  Sabía lo que había ocurrido en el pasado, y que volvería a suceder cuando los hijos de Israel rehusaran escuchar a Dios y a su Palabra.  Podía ver a sus colegas y amigos cayendo en la misma trampa.   Su pasión es obvia por las palabras que expresó en una ocasión:

  “Y me dijo Jehová: Conspiración se ha hallado entre los varones de Judá, y entre los moradores de Jerusalén.  Se han vuelto a las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, y se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa de Israel y la casa de Judá invalidaron mi pacto, el cual había yo concertado con sus padres.  Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán a mí, y no los oiré” (Jeremías 11:9–11).

La razón principal de la desobediencia del pueblo de Israel, fue porque eran rebeldes a Dios y a su Palabra.  El Señor ya les había advertido.  Sabían lo que les esperaba si escogían a otros dioses; pero de todas maneras fueron en pos de ellos.  Además, habían depositado su confianza en el hombre en lugar de hacerlo en Dios.  El escrito estaba sobre la pared.  El juicio estaba a la vuelta de la esquina.  Jeremías le suplicó a su pueblo. Los líderes de Israel se burlaron de él y lo atacaron personalmente.  Sin embargo, la Biblia explica por qué los dioses que la gente adoraba no impidieron que el Señor los juzgara.  El pueblo fue llevado cautivo a Babilonia tal como Dios lo advirtió.

  Ahora considere el paralelo con las tendencias actuales de hoy. Los cristianos que una vez profesaron su creencia en las Sagradas Escrituras han apostatado por nuevas ideas que los han desviado. Cuando los hombres y las mujeres de Dios le advierten a los falsos pastores que están promoviendo mentiras, son motivo de burla y desprecio.  Y si el Señor envió su juicio en el pasado, ¿lo hará de nuevo? ¡Con toda seguridad y pronto!

Soy Roger Oakland. Ésta ha sido una perspectiva bíblica para ayudarle a Entender los Tiempos.

(Traducción: Judith Arias DeRojas)

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