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La jornada de la vida

Para muchos de nosotros la vida es una experiencia diaria.  Cada día viene y luego se va.  Los años pasan y uno se pregunta cómo fue que nos envejecimos tan rápido.  Entonces, ¿cuál es el propósito de vivir? ¿Acaso somos seres que evolucionamos por casualidad? ¿O es que hay un Dios que tiene un plan específico y dirige nuestras vidas?

No conozco a ninguna persona honesta que no haya tomado tiempo para considerar algunas de las preguntas básicas de la existencia.  Mientras que el asunto de la vida cotidiana a menudo consume nuestros pensamientos, de tiempo en tiempo, en un momento de quietud, reflexiones serias inundan la mente humana, haciendo que meditemos en lo qué realmente somos y hacia dónde vamos.

La siguiente porción de la Escritura redactada por el Salmista nos ayuda a recordar a cada uno de nosotros a que caminemos con el SEÑOR y que apartemos nuestras mentes del mundo en una base diaria.  Leemos: “A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido.  Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente; porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción” (Salmo 16:8–10).

Es claro que el Salmista provee el fundamento bíblico para que caminemos exitosamente con Dios mientras realizamos nuestra jornada aquí en el planeta Tierra.  Mientras elijamos ser guiados por el Señor y permanezcamos con Él, nos dirigirá, guiará y protegerá nuestro caminar día por día.

Tal situación provee esperanza y felicidad.  Conocerle y saber lo que Él ha hecho por nosotros nos dará confianza respecto a dónde pasaremos la eternidad.  Para aquellos que la contemplan, hay dos posibilidades: el cielo o el infierno.  Qué consuelo entender que podemos pasar la eternidad con el Creador del universo y nunca estar separados de Él.

Además, sabemos que la vida está llena de opciones. La elección más importante que jamás haremos, es dónde pasaremos la eternidad.  Si bien es fácil sentirse cómodo aquí en el planeta Tierra, necesitamos recordar que sólo estamos realizando una jornada desde el instante en que nacemos físicamente hasta el momento en que morimos.  Asegúrese de tomar la decisión correcta y sea obediente al llamado de la salvación y acepte el sacrificio que hizo Jesús para que así podamos tener vida eterna con Él.

Tal vez usted conoce a alguien que necesita que le recuerden de qué se trata la vida.  Quizá ese alguien sea usted mismo.  A nuestro alrededor están parientes, amigos y conocidos que se han desviado en el camino de la vida y buscan la realización de sí mismos y de sus deseos carnales.  Oremos por la oportunidad de poder tener una conversación con ellos para recordarles a dónde pueden dirigirse.

Si usted ora se sorprenderá de ver cómo Dios lo usará en esta capacidad y el número de oportunidades que surgirán.  Nuestra vocación como creyentes es ser el brazo de Dios extendido. Si está disponible, Él lo usará. La decisión sobre la disponibilidad depende de usted.

Soy Roger Oakland.  Ésta ha sido una perspectiva bíblica para ayudarle a Entender los Tiempos.

(Traducción: Judith A. DeRojas)

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