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Los testigos de Jehová

Es necesario dejar bien en claro que al dar a conocer a los diferentes grupos que muchas veces son confundidos con los Cristianos Evangélicos, a veces se los llama Protestantes, lo hacemos con el fin de orientar a quien no está seguro de quién es quién.

El lector notará que para hacerlo, echamos mano de la información que los respectivos grupos han publicado. Lo hacemos sin ánimo de ofender a nadie, pero sí, de exponer los errores a la luz de la Biblia, la Palabra de Dios.

En esta oportunidad nos ocuparemos de los tan conocidos... “TESTIGOS DE JEHOVÁ”

Es probable que el título de este estudio le resulte algo gracioso o tal vez demasiado directo y hasta provocativo, no obstante cuando una persona es visitada por los llamados Testigos de Jehová, su situación debe ser considerada en muy serio peligro. El cristiano que ha tenido que tratar a personas enredadas con este “culto”, sabe que cualquiera puede caer en las redes de los Testigos sin darse cuenta, pero si realmente no es culpable de su situación, muy pronto descubrirá el engaño y esperará hasta que alguien le presente el auténtico mensaje de perdón y vida eterna. Este sistema que niega virtualmente las principales doctrinas bíblicas logra atrapar a miles de adherentes.

El apóstol Pablo dijo al referirse a las personas que se enredan en ese tipo de engaños: “Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” (2 Ts. 2:8-12). Lo que el apóstol quiso decir, es que los seguidores del Anticristo serán aquellos que prefirieron aceptar el engaño, rechazando el amor de la verdad para ser salvo, esos a quienes Dios envió un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad. El apóstol también dijo algo muy parecido al referirse a la perversión sexual: “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” (Ro. l:28).Todavía en otro pasaje la Biblia dice algo que muy bien se aplica a los llamados Testigos de Jehová: “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Co. 4:3,4).

Ganar para Cristo a un Testigo militante, es mucho más difícil que ganar a un hechicero, a un estafador, a un ladrón, criminal o ateo. La gran diferencia que hay entre estos y un llamado Testigo es que el último tiene en su poder su “Biblia”, la que conoce en parte y se deja dominar por el espíritu del engaño, a pesar de todo cuanto el Espíritu Santo hace para hacerle ver su error. Para comenzar el Testigo niega el Espíritu Santo, y esto es un pecado muy grave ya que la misión del Espíritu es convencer al hombre de pecado y regenerarlo a fin de que sea salvo. La situación de los Testigos es extremadamente triste y muchas veces es mejor no dedicar tiempo para discutir con ellos, porque tal pareciera que Dios no ofreciera su asistencia porque ya han sido entregados a un poder engañoso para que crean la mentira. Si queremos ganar para Cristo a una persona víctima de los Testigos, debemos conocer algo de sus doctrinas más importantes, las cuales como veremos contradicen lo que enseñan las Escrituras. A continuación resumiré las principales:

a. Niegan la deidad de Cristo y la Trinidad

He aquí lo que dicen en la página 47 de su libro La Verdad que Lleva a la Vida Eterna: La Biblia nos informa que él (Jesucristo) es el Hijo primogénito de Dios. Esto significa que él fue creado antes que los otros hijos de la familia de Dios. Él es también Hijo unigénito de Dios, puesto que él es el único que fue creado directamente por Jehová Dios... Ellos niegan abiertamente la deidad del Señor Jesucristo, le consideran creado, inferior a Jehová y para distinguirlo cuando se refieren a él, en su “Biblia”, le llaman un dios, aunque torpemente no se dan cuenta que se autocontradicen, porque leemos en La Versión Nuevo Mundo de las Sagradas Escrituras en Exodo 20:5 que dice: Porque yo Jehová tu Dios, soy un Dios que exige devoción exclusiva... Igual podemos leer en Deuteronomio 5:9. Asimismo dice en Deuteronomio 4:35: A ti... a ti se te ha mostrado, para que sepas que Jehová es el Dios (verdadero); no hay otro además de el. Sin embargo, dicen así en Juan 1:1 sobre el Señor Jesucristo: En el principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios. Y yo me pregunto, si sólo hay un Dios, que es Jehová, como así lo corroboran ellos mismos, ¿cómo es entonces que dicen que el Señor Jesucristo es un dios, no Dios, sino un dios? ¿Es que acaso hay dos dioses? ¿No contradice esto su propia “Biblia”?

Ellos, de la misma manera niegan abiertamente la doctrina de la Trinidad, y dicen en la página 25 de su libro La Verdad que Lleva a la Vida Eterna: ... ¿Qué muestran los hechos en cuanto a la Trinidad? Ni la palabra ni la idea están en la palabra de Dios, la Biblia. La doctrina no se originó de Dios... Según el libro “Babylonian Life and History...” en la antigua Babilonia los paganos sí creían en tal cosa; de hecho adoraban más de una trinidad de dioses. Pero permitamos que la Biblia nos muestre claramente estas dos doctrinas básicas de nuestra fe: que el Señor Jesucristo y Jehová son el mismo y que Dios es Trino. Es importante que los cristianos podamos darle una respuesta adecuada a cualquiera que desee sinceramente conocer la verdad, por eso la Escritura nos dice: “Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 P. 3:15b). “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.Porque en él (en Jesucristo) habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col. 2:8,9). ¡Cuán claramente destaca el apóstol en este pasaje la deidad de Cristo, al decir que en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad!

A continuación citaré los pasajes más claros que prueban hasta la saciedad la Deidad del Señor Jesucristo. La persona que busca salvación, después de leer estas Escrituras no necesitará más, pero si alguno lo que busca es probar que Cristo no es Dios, entonces deberá encontrar la manera de ocultar estos pasajes: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Is. 9:6). “He aquí una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mt. 1:23). “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Esté era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho... Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad)” (Jn. 1:1-3,14). “Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todos las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo, a los que quiere da vida.Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió” (Jn. 5:19-23).El Señor Jesucristo dijo; “Yo y el Padre uno somos” (Jn. 10:30).“Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.Creedme que yo soy en el Padre y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras” (Jn. 14:7-10). “Todo lo que tiene el Padre es mío, por eso dije que tomará de lo mío, y os la hará saber” (Jn, 16:15). “De quienes son los patriarcas, y de los cuales según la carne vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén” (Ro. 9:5). “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tit 2:13,14). “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso” (Ap. 1:8).

Yo quisiera que toda persona que por cualquier razón niega la Deidad de Cristo, se tome el tiempo y lea con especial cuidado todos estos pasajes bíblicos, especialmente esos que usan La Traducción Nuevo Mundo de las Sagradas Escrituras, la que difiere en muchas cosas con la Biblia, especialmente en sus signos de puntuación. Hay muchas otras Escrituras que hablan sobre el mismo tema, pero considero que éstas son suficientes para que cualquiera que no esté en la categoría de los que han rechazado definitivamente el perdón de Dios, pueda ser salvo y supere de una vez por todas los problemas que le hayan impedido aceptar la Deidad de nuestro Salvador. Pero permítame mencionar este último: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:5-8). ¡Con cuánta elocuencia destaca el apóstol la Deidad de nuestro Salvador!El dice que Cristo siendo en forma de Dios, lo cual implica claramente que el Señor Jesucristo es co-igual con Dios, porque de no ser así, ¿qué gran cosa sería entonces que él no hubiera estimado el ser igual a Dios? La grandeza de nuestro Salvador estriba justamente en el hecho de que él es co-igual con Dios, y sin embargo cuando se ofreció como Cordero de Dios en la persona de Jesús, se humilló y murió como si hubiera sido el más vil pecador.

Al considerar todos estos pasajes bíblicos que demuestran tan claramente que Jesús es Dios, es lógico que surja este interrogante: ¿Cómo podemos explicar la unidad de Dios? ¿Cómo explicamos que Dios es uno solo? La dificultad que existe para explicar esto, es porque se trata de un misterio, de un misterio que persistirá al menos mientras estemos en el cuerpo. “E indiscutiblemente grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria” (1 Ti. 3:16). La Biblia habla de un tiempo cuando la encarnación del Creador de todas las cosas, dejará de ser un misterio para ser enteramente revelada. Hoy aceptamos la Deidad de nuestro Salvador porque la palabra de Dios así lo declara, pero luego podremos entender lo que ahora aceptamos por fe. “Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y los cosas que están en ella, y el mar y los cosas que están en él, que el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas” (Ap. 10:5-7). El Creador de quien hablan estos versículos es el mismo mencionado en el primer capítulo de Génesis y el mismo del primer capítulo de Juan y Colosenses 1: 15-18.

La mayoría de los cristianos recuerdan muy bien el triste relato de la traición de Judas Iscariote y las treinta piezas de plata que recibió como pago por entregar a Jesús. La Escritura dice que después de esto: “Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió y fue y se ahorcó. Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. Y después de consultar, compraron con ellos el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de Sangre. Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel; y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor” (Mt. 27:3-10). Aunque aquí en Mateo dice que así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías y luego el texto aparece citado en Zacarías, esto no implica que haya contradicción en la Escritura sino simplemente que Zacarías está citando en su libro algo que dice Jeremías.

Muy rara vez, cuando hablamos con los llamados Testigos de Jehová se nos ocurre preguntarles qué les enseñaron sobre lo que dice así el profeta Zacarías y que luego es citado en el capítulo 27 de Mateo: “Así ha dicho Jehová mi Dios... Bendito sea Jehová... Por tanto no tendré ya mas piedad de los moradores de la tierra, dice Jehová... Apacenté, pues, las ovejas de la matanza, esto es, a los pobres del rebaño Y tomé para mí dos cayados: al uno puse por nombre Gracia, y al otro Ataduras; y apacenté las ovejas... Tomé luego mi cayado Gracia, y lo quebré, para romper mi pacto que concerté con todos los pueblos. Y fue deshecho en ese día, y así conocieron los pobres del rebaño que miraban a mí, que era palabra de Jehová...” (Zac. 11:4-11).

No cabe la menor duda de quien habla aquí es Jehová, porque el pasaje comienza con estas palabras: Así ha dicho Jehová, y termina diciendo que era palabra de Jehová.Y luego sigue hablando Jehová el Señor: “Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y sí no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata. Y me dijo Jehová: Échalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata y las eché en la casa de Jehová al tesoro” (Zac. 11:12,13). Mateo cita estas palabras casi textualmente, y dice que se refieren a Jesús, no obstante el profeta Zacarías dice que se trata de Jehová. Entonces... ¿Quién tiene la razón? Ambos dicen exactamente la misma cosa, ni Zacarías ni Mateo eran Testigos de Jehová, por lo tanto sabían que el Jehová del Antiguo Testamento es el Jesús del Nuevo Testamento. El pasaje del primer capitulo de Colosenses dice: “El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él(Col. 1:15 y 16).Note esta declaración: Todo fue creado por medio de él y para él.

Ellos, como anotara en un principio, niegan por completo la doctrina de la Trinidad, desafortunadamente no dispongo de espacio suficiente para desarrollar en forma amplia los argumentos en pro de la doctrina de la Trinidad, no obstante brevemente expondré algunos, aunque a lo largo de este estudio usted podrá ver a través de lo que dice la Escritura que Jehová, el Señor Jesucristo y el Espíritu Santo son uno solo.

En primer lugar, la palabra hebrea Elhoim que se traduce en castellano Dios, indica pluralidad en unidad, ya que dice Deuteronomio 6:4...“Jehová uno es”. Es por esta razón que encontramos la primera persona del plural con referencia a Dios en los siguientes pasajes: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza...” (Gn. 1:26). “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros” (Gn. 3:22). Y dijo Jehová... “Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua...” (Gn. 11:6a,7). En segundo lugar, veamos lo que dice la fórmula bautismal en Mateo 28:19: “Por lo tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Asimismo leemos en la bendición de 2 Corintios 13:14: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”.

b. El Espíritu Santo es Dios

Tal como ocurre con la Deidad de Cristo y la Trinidad, los Testigos de Jehová también niegan el Espíritu Santo. Y dicen así en su libro “Espíritu Santo... la fuerza tras el nuevo orden venidero”: En la palabra escrita de Dios, las Sagradas Escrituras, la palabra que se escogió como nombre para esta fuerza activa invisible procedente de Dios es apropiado, pues es muy descriptiva... contiene la idea de acción y movimiento... soplo, aliento, brisa, tempestad, borrasca, huracán, viento, fuerza activa, así como “espíritu”...

La Biblia nos dice que Dios mismo es Espíritu y que el Espíritu Santo es Dios, en síntesis que es una persona.“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn. 4:24).Para poder entender bien este asunto de que el Espíritu Santo es una persona, veamos algunos pasajes de la Biblia que nos dicen algo sobre las funciones del Espíritu Santo, las que como veremos corresponden a las de una persona...

1. El Espíritu Santo Enseña - “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn. 14:26). Los apóstoles no tenían la menor idea de cómo debía organizarse la iglesia. No sabían que tenían que nombrar pastores, diáconos, maestros, que era necesario ayudar monetariamente para el desenvolvimiento de la obra, ignoraban acerca del compañerismo cristiano, la disciplina en la iglesia, los detalles del por qué y cómo de la Cena del Señor, etc. El Señor Jesucristo dejó al Espíritu Santo para que enseñase todas esas cosas, tanto a los apóstoles como a todos los que creyeran en él.

2. El Espíritu Santo Consuela - En el mismo pasaje de Juan 14:26, dice: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo” ¿Cuántas veces los discípulos fueron consolados por el Espíritu Santo? ¡Muchísimas! Después de la partida del Señor, nunca estuvieron solos, porque el Espíritu Santo vino a llenarlos habitando en ellos mismos. Por eso Jesús les dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Jn. 14:15-18). En resumen, lo que Jesús les dijo, es que él mismo seguiría con ellos, pero no ya en su cuerpo físico, sino en la persona del Espíritu Santo morando en ellos.

3. El Espíritu Santo Recuerda - Como humanos, fácilmente olvidamos las cosas, pero Dios nunca tiene problemas con la memoria. Los escritores del Nuevo Testamento, no escribían a medida que caminaban con Jesús, no tomaban nota de lo que él decía, no grababan en casetes los evangelios, para luego redactarlos. Jesús les aseguró que el Espíritu Santo tendría la misión de recordarles todo lo que él les había dicho y de guiarles para que escribieran todo aquello que completaría el Canon Sagrado.

Tan cierto es esto, que Juan termina así su evangelio: “Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre... Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén” (Jn. 20:30,31 y 21:25). ¿Quién decidió qué escribir y que no escribir de lo que Jesús hizo o dijo? ¿Quién decidió lo que se escribiría en los Evangelios, Hechos, las Epístolas o Apocalipsis? ¿Quién decidió cuánto de lo dicho y hecho por Jesús sería suficiente para que el pecador pudiera ser salvo? Pues bien, fue la decisión del Espíritu Santo, quien le recordaba a los que anduvieron con Jesús, revelándoles al mismo tiempo cosas nuevas que de otra manera no habrían podido entender.

4. El Espíritu Santo Habla la Verdad - “Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Jn. 16:13). El Espíritu Santo guía a toda la verdad, habla, hace saber lo que ha de venir, todo cuanto tenemos hoy, tanto en las Epístolas como en Apocalipsis, todas las profecías concernientes a los eventos finales, todo cuanto sabemos sobre las características de la iglesia de los últimos días, del mundo con sus problemas, las blasfemias, los tiempos peligrosos, la apatía de muchos cristianos, el compromiso con el pecado de muchos hombres y mujeres que conocen la verdad, todo esto fue revelado por el Espíritu Santo a los apóstoles. Al notar la armonía tan perfecta que existe entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, no podemos menos que reconocer que el Espíritu Santo desempeñó su labor con gran cuidado y perfección. El Espíritu Santo, entonces como vemos, enseña, consuela, recuerda y habla. Y lo hace porque es una persona, porque esos son atributos de la persona.

5. El Espíritu Santo le Habló a Felipe - “Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro” (Hch. 8:29). Mientras que este mismo texto dice así en la versión Nuevo Mundo “redactada” por los Testigos: De modo que el espíritu dijo a Felipe: Acércate y únete a este carro. Ellos ponen Espíritu con minúscula, para apoyar su enseñanza de que el Espíritu Santo es la fuerza generada por Dios, energía, viento, etc. Sin embargo, en el mismo pasaje dice, que Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino (vrs. 39). Notamos que esta palabra arrebató es la misma que se usa en 1 Tesalonicenses 4:17, donde dice: “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Es notable ver como estas tres Personas de la Trinidad trabajan armoniosamente. Vemos que en éste caso, el Espíritu Santo arrebata y eleva a la iglesia para que ésta se encuentre con el Señor Jesucristo en el aire”.

6. Mentir al Espíritu Santo, es mentirle a Dios - La mayoría de nosotros recordamos lo ocurrido a Ananías y Safira. Ellos intentaron burlar a Pedro y a los apóstoles, pero Pedro les hizo ver que en realidad estaban tratando de burlarse del Espíritu Santo, “Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?No has mentido a los hombres, sino a Dios... ¿Porqué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor?” (Hch. 5:3,4,9). Es probable que Ananías y Safira pensaran que tratar con el Espíritu Santo no era lo mismo que tratar con Dios.Tal vez se les ocurrió que el Espíritu Santo era la fuerza generadora de Dios, su energía o simplemente un poder impersonal.Pero Pedro le dijo a Ananías: No has mentido a los hombres sino a Dios.

7. El Espíritu Santo le Habló a Pedro - Es muy conocido también el relato del capitulo 10 de Hechos, donde Pedro recibe una visión y Cornelio desde Cesarea envía a unos mensajeros para que Pedro vaya a su casa a predicarles, “Y le vino una voz (a Pedro): Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió no lo llames tú común.Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo... Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende, y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado” (Hch. 10:13-16 y 19,20). La primera voz que le habló a Pedro era el Señor (vrs. 14).La segunda es la voz de Dios Jehová, “Lo que Dios limpió no le llames tú común” (vrs. 15). Y la tercera voz es la del Espíritu Santo, notamos que dice el versículo l9: “Le dijo, el Espíritu”.En este breve incidente podemos ver presente a la Trinidad, guiando a Pedro para que lleve el evangelio a un gentil, a Cornelio. Dios mismo aquí tomó control del asunto como Padre, Hijo y Espíritu Santo.

8. El Espíritu Santo le hablaba a Pablo - “Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer, salvo que el Espíritu Santo, por todos las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones” (Hch. 20:22,23). Pablo no explica cómo era que el Espíritu Santo le daba testimonio de que le esperaban prisiones y tribulaciones, pero es muy probable que el apóstol hubiera recibido estos mensajes de parte de hermanos que se lo decían inspirados por el Espíritu Santo, tal es el caso de un hermano de nombre Agabo, sobre el cual dice así la Escritura: “Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo, quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles” (Hch. 21: l0, 11). También dice Hechos 13:2: Ministrando éstos al Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado”.Todos estos pasajes nos hablan del Espíritu Santo como Dios, no se trata de una fuerza generada por Dios, o algo así como una extensión divina. El Espíritu Santo tiene todos los atributos divinos, es una persona.Él enseña, consuela, recuerda, habla la verdad, le habló a Felipe, Pedro, Pablo y al profeta Agabo y desempeña hoy la misión de regenerar y guiar a los creyentes.

9. . El Peligro de Rechazar al Espíritu Santo - Los Testigos de Jehová no son los primeros en rechazar al Espíritu Santo. Esta herejía apareció muy temprano cuando la iglesia ni siquiera había nacido. Los saduceos aparecen en los evangelios, casi siempre tentando a Jesús. Luego, en los días de Pablo se dice de ellos: “Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu” (Hch. 23:8). En este caso, espíritu está con minúscula, pero lo cierto es que ellos en su creencia se parecían mucho a los Testigos de Jehová de hoy. Sin embargo, el pasaje más serio contra este tipo de herejía, es cuando nuestro Señor habla del pecado imperdonable: “De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias, cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo” (Mr. 3:28-30). Yo invito a todo Testigo de Jehová a examinar su actitud a la luz de esta declaración. Puesto que para un Testigo de Jehová el Espíritu Santo no es Dios, por lo tanto no existe tampoco la misión que le ha sido encomendada de habitar en los creyentes y regenerar a los pecadores preparándolos para el encuentro con el Salvador. De ahí que la persona que niega el Espíritu Santo, rechaza todo el plan de Dios y el único medio de salvación que él proveyó. La persona que rechaza al Espíritu Santo jamás será salva, porque ninguno puede creer para salvación si rechaza el ministerio del Espíritu Santo.Esto explica por qué los llamados Testigos de Jehová niegan las principales doctrinas bíblicas, porque tuercen deliberadamente las Escrituras confundiendo a millones de personas que en lugar de leer la Biblia por sí mismas, siguen sus falsas enseñanzas. Creo que en la mayoría de los casos, un Testigo es alguien que ha decidido negarse a creer la verdad, prefiriendo insistir en sus falsas doctrinas, creyendo que al negar las enseñanzas bíblicas, éstas no le serán aplicadas.

c. El Infierno

Los llamados Testigos de Jehová, resolvieron fácilmente la cuestión del infierno, ya que declararon simplemente que no existe, pero hay un gran problema porque ¡El infierno existe!Y enseñan a este respecto en su libro La Verdad que Lleva a la Vida Eterna - ¿Es el infierno un lugar caliente? Se refieren sheol y hades a algún lugar donde los inicuos sufren después de la muerte? Es claro que no es así, porque los muertos no están conscientes y por lo tanto no pueden sufrir.

En honor a la verdad, debo aclarar que los Testigos no son los únicos que niegan esta doctrina. Hay otros grupos de “cristianos” que aunque invocan a Dios y al Señor Jesús, niegan todo cuanto dice la Biblia sobre el infierno como lugar de castigo eterno. Por falta de espacio, vamos a omitir el concepto que tenían los del Antiguo Testamento sobre el infierno, lo único que añadiré es que existe una similitud muy estrecha entre ambos Testamentos.

El Infierno en el Nuevo Testamento - La palabra infierno, es a veces la traducción de Hades o de Seol. En Job 11:8 por ejemplo, se habla de Seol, mientras que en Mateo 11:23 y Lucas 10:15 se usa Hades como una antítesis del cielo visible. Y en Mateo 16:18 dice que Dios librará a su iglesia del Hades. El Señor Jesucristo dice en su parábola en Lucas 16:23-31, que mientras el rico estaba en angustias, muy lejos arriba, separado por una gran sima, pero al parecer en el mismo reino, Lázaro era consolado en el seno de Abraham. No obstante, la doctrina del Nuevo Testamento con respecto al lugar donde moran los espíritus de los creyentes desprendidos de sus cuerpos, difiere mucho de la del Antiguo Testamento, por la sencilla razón de que el Señor Jesucristo aun no había ofrecido su expiación por el pecado de la humanidad. Notamos que en el Nuevo Testamento se menciona muchas veces que ellos parten para estar con Cristo. “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho, voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn. 14:2,3). “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo” (Jn. 17:24). “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí. Veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está a la diestra de Dios” (Hch. 7:55,56).“Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciera, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial... Así que, vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo estamos ausentes del Señor... pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (2 Co. 5:1-6). “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia... teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” (Fil. 1:21,23b). “Así que arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo” (Hch. 3:19-21).

Todos estos pasajes nos hablan sobre el paradero del cristiano inmediatamente después de la muerte, pese a ello los llamados Testigos de Jehová niegan todo esto y niegan asimismo el infierno. El problema es que, guste o no, el infierno es tan real como el cielo, de tal manera que nada se hace con negarlo, sino que hay que prevenir a los hombres para que no caigan en él. “Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio y cualquiera que le digo: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego” (Mt. 5:22). Es notable que Jesús mencionara el infierno inmediatamente después de comenzar su ministerio público, queriendo sin duda aclarar cualquier idea vaga o distorsionada que tuviesen los judíos a este respecto.

En este pasaje de la Biblia en particular, dice que ciertas personas quedarán expuestas al infierno de fuego. Quiero aclarar que cuando en la Biblia se menciona el infierno, siempre se citan dos cosas: (1) Que es algo futuro y corresponde a la vida más allá de la presente y (2) que hay fuego y que significa verdadero tormento para los que vayan a parar allí. No se trata, como dicen algunos, de que el que está bien acá tiene su cielo, y el que está mal ya tiene su infierno. La palabra de Dios no enseña tal cosa. Un poco más adelante el Señor Jesucristo dice, que es tan terrible el sufrimiento, que... “Mejor... es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mt. 5:29,30). Luego Jesús agrega: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mt. 10:28). Es muy importante el hecho que el Señor Jesucristo diga que lo más terrible que puede ocurrirle a alguien, es que su alma y cuerpo sean arrojados al infierno. El dice que morir asesinado no es nada en comparación con el juicio eterno, cuando tal hombre sea destruido o condenado en el infierno después de esta vida.

Jesús le dijo a quienes le rechazaban: “¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?” (Mt. 23:33). Un Testigo de Jehová dirá: ¿Cómo escapar? ¡Muy fácil, negándolo porque no hay infierno! La sorpresa vendrá después, cuando a pesar de negar el infierno por cerca de cien años, a pesar de todas las explicaciones que han tratado de dar sobre su inexistencia vayan a ese lugar. Años después que el Señor Jesucristo diera estas enseñanzas sobre el infierno, el apóstol Santiago escribió: “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Stg. 3:6). De nuevo vemos que la Biblia relaciona al infierno con el fuego. El apósto1 Pedro, dijo: “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio” (2 P. 2:4). Aquí tenemos otro aspecto del infierno, notamos que el apóstol menciona prisiones y oscuridad. Usted sabe lo que es una prisión y sabe asimismo lo que es la oscuridad. Prisión significa estar privado de la libertad, no poder salir de allí, y Oscuridad, que no hay luz, es decir que en el infierno reinan las tinieblas.

La Biblia también dice que el infierno es un Lago de Fuego -Estos dos fueron lanzados vivos (el Anticristo y el falso profeta) dentro de un lago de fuego que arde con azufre (Ap. 19:20b). Pero permítame aclararle algo, ellos no estarán solos allí y es posible que hasta usted que ahora lee esta publicación tenga como destino final el mismo infierno, el lago de fuego que arde con azufre, el lugar de tormento. “Y el tercer ángel los siguió diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles del Cordero, y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre” (Ap. 14:9-11). “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Ap. 20:15).

Pero... ¿Hay conciencia en el infierno? - La Biblia enseña que los que estén en el infierno, no sólo sabrán que están allí voluntariamente porque escogieron, decidieron ese lugar, sino que ellos además verán, sentirán, oirán, recordarán y sabrán que el castigo es para siempre, eterno. El mejor cuadro es descrito así por el Señor Jesucristo: “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los santos al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mi, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males, pero ahora éste es consolado aquí, y tu atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán” (Lc. 19:19-30). Es bien claro entonces por lo que dice el Señor Jesucristo, que el incrédulo estaba perfectamente consciente de su estado y recordaba a sus familiares. Este hombre, tal pensaba que se encontraba en el purgatorio y que podía pasar de un lugar a otro, pero tardíamente vio que no era así, asimismo se enteró de que si no se cree en lo que dice la palabra de Dios, mucho menos se creerá a través de los milagros.

El infierno es un lugar tan horrible, porque el diablo no sólo estará allí, sino que además reinará con furia sabiendo que ninguno de los que están bajo su dominio cuenta con protección divina. El infierno fue preparado exclusivamente para el diablo: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mt. 25:41). “Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Ap. 12:12). Sería fácil imaginar cómo será el infierno, si pudiéramos comprender mejor lo que será de este planeta una vez que la iglesia haya sido levantada, porque entonces el diablo vendrá con gran ira sabiendo que le queda muy poco tiempo. El profeta hablando sobre este mismo personaje dijo: “Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones... Mas tu derribado eres hasta el Seol” (Is. 14:11,12;15). Usted puede negar el infierno, pero existe tal como dice la Biblia; puede engañar y engañarse, pero ese lugar de tormento existe; puede tener doctrinas muy bien elaboradas para demostrar que todo lo referente al infierno son sólo alegorías; puede creerlo sinceramente y ser un Testigo de Jehová activo, un precursor o un anciano en el Salón del Reino, pero recuerde “el infierno existe”, ahora si usted quiere escapar de él, deje de negar todo lo que hasta ahora negaba y que enseña la palabra de Dios, reconcíliese con Dios y acepte al Señor Jesucristo como su Señor y Salvador, torcer las Escrituras es un pecado muy grave, pero el Señor está diciéndole: “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Is. 1:18).

d. La Resurrección

No dispongo de espacio para explicar con detalles todo lo que los Testigos creen con respecto a la resurrección del Señor Jesucristo y la resurrección de justos e injustos. Ellos creen en su propia resurrección física después del Armagedón y en la de esos que no tuvieron la oportunidad de recibir sus enseñanzas, pero niegan la resurrección de los demás, sin embargo la Biblia habla de una primera y una segunda resurrección. En la primera estarán incluidos todos los cristianos creyentes sin especificar número. En ningún lugar se dice que sólo resucitarán 144.000. Son muchísimos los pasajes bíblicos que hablan sobre este tema, los que prometen la salvación y la resurrección para todos aquellos que crean en el Señor Jesucristo y le acepten por Salvador personal. No hay un sólo pasaje que diga que sólo habrán 144.000 salvos que constituirán la iglesia de Cristo. Esta cifra se menciona en relación con los 144.000 testigos judíos sellados durante la gran tribulación cuando ya la iglesia se encuentre con su Salvador. He aquí algunos pasajes que nos brindan la certeza de la resurrección: “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Dn. 12:2). “Porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Jn. 5:28,29). “Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida” (1 Co. 15:22,23).“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero” (1 Ts. 4:16). Invito a cualquier persona que tenga problemas con este tema a leer con cuidado el capítulo 15 de la Primera epístola a los Corintios. Hay que tener especial cuidado, porque la Biblia habla de una resurrección espiritual cuando se refiere al arrepentimiento y regeneración del pecador. La persona que recibe a Cristo como su Salvador y le pide que le perdone sus pecados, ha resucitado espiritualmente porque mientras no conocía a Cristo estaba muerta en sus pecados... “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Col. 3: l). En este pasaje se habla de la resurrección como algo que ya le ha ocurrido al creyente, pero no se trata de una resurrección física sino de la regeneración. “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” (Ef. 2:1-6).

No existe ningún problema para entender, cuando se habla de una resurrección espiritual y cuando de la resurrección física. Tampoco es necesario citar las muchas veces que los evangelios hablan de la resurrección de nuestro Salvador. No olvidemos que se comprobó que el Señor Jesucristo había muerto y que posteriormente fue visto vivo por muchos. La idea de que su resurrección fue espiritual no es nueva, porque veamos que dicen las Escrituras que cuando se presentó ante sus discípulos, éstos “Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó y comió delante de ellos” (Lc. 24:37-43).

Amigo: Líbrese hoy de cualquier tipo de herejía y permita que el mismo Señor Jesús, el Jehová del Antiguo Testamento, el Todopoderoso, el principio y el fin, como la Biblia lo declara, sea ahora mismo su Salvador Personal.

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