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La risa santa

El Avivamiento de la Risa, también conocido como “Risa Santa, Borrachera Espiritual o Bendición de Toronto”, es un movimiento supuestamente espiritual que se ha extendido en los últimos años en muchas iglesias y denominaciones.

Algunas de sus manifestaciones incluyen los trances de risa y carcajadas que duran desde varios minutos hasta horas, rugidos e imitaciones de distintos tipos de animales.

Las personas supuestamente golpeadas por el Espíritu se comportan como si estuvieran completamente ebrias. Dichas experiencias pueden ocurrir espontáneamente durante el culto, al final del mismo, y especialmente cuando algún líder involucrado en este fenómeno impone las manos o clama pidiendo que esto suceda. Sus promotores dicen que de esa forma se reciben grandes bendiciones espirituales, se le atribuye en ocasiones poder curativo y hasta salvador.

La risa casi siempre está acompañada con efectos muy parecidos a los que produce una borrachera común. Se puede observar a personas que casi no pueden caminar en línea recta. Incluso a algunos hay que cargarlos para sostenerlos mientras están con los ojos entrecerrados y la cabeza colgando semiinconscientes. Actuando exactamente como borrachos, hay quienes pierden todo tipo de inhibición y cometen actos vergonzosos y ridículos. Lo extraño de todo, es que en estas reuniones no se sirve alcohol, ni se utiliza ningún tipo de droga, sino que la experiencia está a disposición de cualquier persona, sólo con el toque de los pastores-gurús o a la simple indicación de su voz.

Las manifestaciones no se limitan sólo a esto, hay otros que se revuelcan por el suelo sin control de ninguna clase. Es un estado alterado de la conciencia tan profundo, que están bien documentados casos de personas que además ladran como perros, rugen como leones, bufan, intentan volar como aves y hacen todo tipo de ruidos extraños. No son raros incluso quienes emiten gruñidos característicos de los cerdos o que cacareen como gallinas.

Los promotores del movimiento dicen que todo... «¡Es Divino! ¡Es un nuevo pentecostés venido del cielo! ¡Es la visitación esperada de parte de Dios!» ¡Pero todo es mentira! Este “nuevo avivamiento” no vino del cielo, y no lo inició el Espíritu Santo, sino KathrynKuhlman y actualmente lo está promoviendo un predicador llamado Rodney Howard - Browne, quien es la figura actual más relevante detrás del controvertido fenómeno religioso. Así lo testifica Oral Roberts y decenas de ministros religiosos quienes aseguran que después que Howard- Browne oró por ellos, les impartió el don de hacer que la gente ría incontrolablemente, para llevarlo a sus respectivas iglesias.

Karl Strader, pastor de Asambleas de Dios en Lakeland, Florida condujo una serie de servicios especiales teniéndolo como invitado y dice que los resultados fueron sorprendentes. También Randy Clark, pastor de la Iglesia Vineyard en Toronto recibió la “risa santa” de parte de Howard-Browne. Clark a su vez la transmitió a sus seguidores en Canadá. El propio Rodney cuenta en uno de sus libros cómo fue que se inició en la nueva experiencia, al hacerle a Dios la siguiente petición: «O bajas tú aquí a tocarme o yo iré allá arriba para tocarte a ti».

Según sus propias palabras, en respuesta a esta oración en la que retaba a Dios y le exigía que satisficiera su sed de experiencias sobrenaturales, Howard-Browne “sintió que todo su cuerpo ardía en fuego” y comenzó a reír incontrolablemente por primera vez en su vida. Así se fue extendiendo el “Avivamiento de la Risa” desde que llegó a Estados Unidos, ya que a su vez los sacerdotes y pastores que la reciben pueden pasarle “el don” a otros de la misma manera.

La trayectoria conocida de este movimiento ha sido de Sudáfrica a Canadá, de Canadá a Estados Unidos, de Estados Unidos a México y finalmente a América Latina. Los pioneros en México de este extraño delirio religioso son las siguientes organizaciones: Amistad Cristiana, Viento Recio de Pachuca, Peniel de Querétaro, Vino Nuevo de Víctor Richards, Roger Wolcott y Raúl Ferrara del Castillo del Rey, así como Arco Irisde San Luis Potosí. En Tampico, está Confraternidad Cristiana; y en Pachuca, Centro Cristiano Vino Nuevo, dirigido por Armando Chávez y otros grupos de menor importancia.

A Howard- Browne le tiene sin cuidado el hecho de que sea o no Dios el autor de las extrañas manifestaciones que ocurren en sus cultos. Él mismo ha declarado que prefiere estar en un lugar donde se manifieste hasta el diablo, porque lo más importante es que haya experiencias sobrenaturales. Estas son sus propias palabras: «Prefiero estar en una iglesia donde se manifieste la carne y el diablo, que en una en la cual no pase nada. Si el diablo se manifiesta, no se preocupe por ello tampoco. ¡Regocíjense!, porque por lo menos algo está sucediendo».

Extrañas experiencias en el Castillo del Rey

El Castillo del Reyes una agrupación pseudoevángelica fundada a finales de la década de 1970 en Monterrey, Nuevo León, por Roger Wolcott, pastor de nacionalidad estadounidense. Se ha sabido por los periódicos locales, de miembros del Castillo del Rey que después de horas de reírse incontrolablemente no han podido salir del trance por más que lo intentaron. Observadores también pudieron constatar en uno de sus cultos del año pasado que una persona rió frenéticamente por más de 40 minutos seguidos, mientras permanecía tirada en el suelo; al mismo tiempo que dejaba salir de su boca gran cantidad de saliva, ya que tal parece que la intensidad y frecuencia de las carcajadas le impedían deglutirla. Las convulsiones de la risa y su estado de enajenación eran tales que no le importaba revolcarse y batirse sobre su misma saliva mientras se desarrollaba el culto.

Otra persona en una importante reunión del Castillo del Rey testificó públicamente que «había sentido cómo el corazón le crecía a un tamaño enorme durante uno de los cultos». Se refería al corazón físico, al órgano que bombea la sangre y tuvo el cuidado de especificarlo así. El pastor Wolcott tomó esa experiencia como evidencia de que el avivamiento había llegado.

Amistad Cristiana y Fernando Sosa

Hay otra secta en México conocida como Amistad Cristianay dirigida por Fernando Sosa, quien es el apóstol más notorio de estos nuevos ritos en este país, y uno de los más altos y prestigiados dirigentes de la secta. Sosa incorpora en sus presentaciones todos y cada uno de los trucos del espectáculo de Rodney Howard-Browne, incluidos los chistes y la costumbre de intimidar a sus oyentes si no le siguen el juego. Es indudable que el señor Sosa posee cualidades naturales para la actuación y las sabe usar para montar un espectáculo llamativo.

En sus cultos pueden verse a personas que caen en trance y que reportan estarse riendo por días enteros sin causa aparente. Ocurren supuestos éxtasis y carcajadas estridentes en reuniones especiales, en las que las personas no pueden sostenerse en pie mientras actúan como si estuvieran ebrias. El mismo pastor lo narra así: «Cuando nos empezó a suceder esto, la gente se quedaba tirada en el estacionamiento, a las puertas de sus autos, se iban ebrios. Hasta el día de hoy sigo viendo a mucha gente ebria del Espíritu Santo. Unos ríen, otros dicen tonterías, como si hubieran bebido botellas enteras de licor... desde entonces han seguido las manifestaciones más fuertes».

Amistad Cristiana, la secta responsable de esparcir en México las fraudulentas doctrinas de la prosperidad, se ha convertido en estas últimas fechas en un laboratorio de experiencias esotéricas demenciales. En su congreso anual de 1996, llevado a cabo en el Centro de Convenciones de Tlalnepantla, Estado de México en el mes de mayo, el delirio dio paso a la locura cuando el orador invitado, Jeff Collins se quitó un zapato y se lo metió a la boca frente a unas dos mil personas proclamando que su ridícula actuación era dirigida por el Espíritu de Dios. Otras personas corrían frenéticamente de un lugar a otro por los pasillos “por inspiración divina”. Un espectador que fue atraído por la seductora propaganda de la secta, salió asustado del evento pensando que las locuras que veía hacer a muchos eran en verdad efectos del exceso de alcohol.

Al final de esta “borrachera espiritual”, algunos se sorprendieron cuando, a semejanza de cualquier cantina, se les pidió “pagar la cuenta”. Además de los 30 pesos que se cobraba a cada uno por la entrada, se vendían cassettes y se pedían ofrendas. ¡Hasta vendían playeras con estampados de caricaturas de personas embriagadas con el “vino celestial!

A nadie debe extrañarle la voraz mercadería que viene asociada con eventos como estos. Se ora, se pide, se ruega, se manipula, se promete, hasta se insinúan amenazas de castigos divinos a las personas que no cooperan, con tal de sacarles algo de los bolsillos.

Para el señor Sosa esto es algo natural pues por mucho tiempo ha predicado la doctrina norteamericana de la prosperidad, enseñando que “un hijo de Dios deber ser rico”. No dudamos que logrará su meta con el productivo negocio de las “cantinas espirituales”. ¡Después de todo pocos bares pueden congregar a dos mil personas y cobrarles 30 pesos de entrada por cabeza!

Experiencias en las iglesias en Brasil

Lo siguiente es parte del testimonio de Oneide Bobsin, pastor de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil y profesor de Ciencias de la Religión en la Escuela Superior de Teología de Sao Leopoldo, Brasil, sobre una reunión de la risa sagrada de la cual fue testigo: «El culto se inició con alabanzas, acompañadas por una estridente banda. Poco a poco, el sonido de los instrumentos fue aumentando. El que dirigía el culto, a su vez, acentuaba frases de los himnos e intercalaba versículos bíblicos y otras frases motivadoras.

Lentamente, la música entusiasmaba a todos y el animador pedía insistentemente que el Espíritu viniese. Veinte minutos después las personas empezaron a caer. Poseídas por el Espíritu, permanecieron así por algunos momentos, sin que nadie se ocupase de ellas.

En la culminación de las alabanzas, los instrumentos se apagaron abruptamente. La calma y el silencio produjeron un ambiente de tranquilidad. El pastor hizo entonces un pedido de ofrendas y formuló otros anuncios. Siguió una predicación sin mayor profundidad, pero bien elaborada. Todos estaban atentos.

Después de la prédica, se reiniciaron los cantos acompañados por los instrumentos. El pastor intercalaba versículos bíblicos y otras amonestaciones. La música iba adquiriendo un ritmo cada vez más rápido. El pastor pidió que los asistentes formasen parejas, de acuerdo a su sexo, y recomendó que cada uno orara por el otro.

El ruido se fue tornando ensordecedor. Las personas se abrazaban y gritaban. Lloraban, saltaban, daban vueltas, se agachaban, se balanceaban, babeaban y gritaban dándoles órdenes al Señor. La risa dominaba el ambiente. Muchos caían al suelo, quedando allí como prueba de que estaban embriagados por el Espíritu y en pleno gozo con el Señor».

Podría continuar citando un número incontable de testimonios similares, pero considero que con lo dicho es suficiente.

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