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¿Podría causar el ataque de Estados Unidos contra Siria, una guerra regional?

Porciones de un artículo escrito por Yoni Ben Menachem, del Centro para Asuntos Públicos en Jerusalén, 17 de abril de 2017

Los comentaristas en el mundo árabe no han podido encontrar una explicación lógica para la conducta del presidente sirio Bashar al-Assad y su decisión de utilizar armas químicas contra los rebeldes en la región de Idlib.  Según ellos fue un fallo equivocado e innecesario.  Las fuerzas de Assad no estaban en peligro, y el área de Khan Sheikhoun no posee importancia estratégica.  Era obvio que tal medida provocaría la ira de la comunidad internacional y posiblemente conduciría a una respuesta militar en su contra.

Y eso fue exactamente lo qué ocurrió, que la acción de los sirios engendró una respuesta militar estadounidense, creando una crisis entre los dirigentes de las super potencias, la que podría extenderse y agrandarse.  El mensaje de Estados Unidos tuvo el efecto intencionado de advertencia, pero podría afectar la situación en Siria, y quizás también en Turquía, Ucrania y el este de Europa.

Por un lado, el 8 de abril, el periódico digital de noticias Rai al-Yawm informó, que Siria, Irán y Hezbolá estaban considerado atacar a Israel y abrir otro frente de guerra, si Estados Unidos seguía hostigando a Siria, y que también estaban planteando la posibilidad de atacar a blancos estadounidenses en el Golfo Pérsico.

De hecho, el asalto norteamericano contra Siria y la masacre química perpetrada por Assad, paralizó hasta nuevo aviso cualquier posibilidad de negociaciones en Ginebra por encontrar un acuerdo político para Siria.

Quizás esa era la verdadera intención de Assad cuando inició el ataque químico contra los rebeldes. Assad había declarado abiertamente en varias ocasiones que solamente una solución militar podría derrotar a los rebeldes y así restaurar su control sobre todas las áreas sirias.

Assad se siente confiado con el apoyo de Rusia, Irán y Hezbolá.  Y ha logrado la victoria militar hasta el momento, incluso a pesar del ataque estadounidense, pretende continuar luchando contra los rebeldes y dependiendo de Rusia para que le haga un alto a Estados Unidos.

Por el otro lado, los sirios intentan vincular a Israel con los ataques norteamericanos, dado el hecho que apoyaron al Presidente Trump cuando adoptó una determinación contra el “eje de maldad” integrado por Irán, Siria y Hezbolá, y tomó acción militar contra Siria.

El Presidente ruso Putin reprendió al Primer Ministro Netanyahu por haberse puesto del lado de Estados Unidos, sin haber esperado por una investigación internacional. Esto podría afectar la coordinación militar entre Israel y Rusia, específicamente cuando Israel le ha pedido a Rusia que no permita que Irán se apodere del área.

Rusia también anunció que fortalecerá las defensas aéreas sirias, lo que cual puede ser un peligro más para Israel.  Si Siria recibe misiles S-400, eso pondría en peligro a la fuerza aérea israelí, quien ocasionalmente opera en los espacios aéreos de Siria.

Tales eventos podrían complicar aún más la situación y podrían actuar como una bola de nieve con el potencial de convertirse en una plena guerra regional.  Israel debe actuar con gran cautela.
Como creyentes verdaderos debemos orar por el gobierno de Israel, especialmente por el Primer Ministro Benjamín Netanyahu, el Ministro de Defensa Lieberman y el Jefe de Estado Mayor Eisenkott, para que Dios les dé sabiduría y discernimiento sobre cuál debe ser la mejor manera de proceder.

“Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él.  Ciertamente el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás; el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor te responderá” (Isaías 30:18–19).

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