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Ataque cibernético masivo contra Israel

Ninguna otra nación sobre la faz de la tierra es tan odiada como Israel.  No transcurre una semana sin que el pueblo judío se vea obligado a neutralizar violentos ataques enemigos, ya sea desde el norte, en forma de misiles por parte de Bashar al-Assad en Siria, desde el sur, con cohetes y túneles por parte de Hamás y otros grupos terroristas, o desde el interior de su territorio en forma de apuñalamientos, atropellamientos vehiculares, y disparos y bombas de parte de terroristas individuales.

En la última semana del mes de abril del 2017, Israel neutralizó otro tipo de ataque que intentaba paralizar por entero la nación judía. La Autoridad de Defensa Cibernética Nacional anunció el 26 de abril que había neutralizado exitosamente un ataque cibernético de amplia extensión dirigido contra las empresas comerciales y la infraestructura israelí.  La ofensiva no fue dirigida contra las agencias de defensa, sino contra la entera estructura de la economía israelí.

Durante la semana del 19 al 23 de abril del 2017, más de 120 organizaciones israelíes públicas y privadas fueron atacadas.  Los expertos explicaron que la acometida llegó en forma de correos electrónicos contaminados.  Los hackers se disfrazaron como una organización legítima, falsificaron los certificados de seguridad de una compañía fidedigna y atacaron a numerosas empresas privadas, ministerios gubernamentales, corporaciones públicas e individuos particulares.

Rafi Franco, oficial de alto rango en la Autoridad de Defensa Cibernética Nacional, describió el ataque como “algo muy sofisticado” explicando que recibieron correos electrónicos desde el servidor de una institución académica genuina con archivos contaminados del programa Microsoft Word, y que los sistemas de anti-virus no pudieron detectar el ataque.

De acuerdo con el periódico The Jerusalem Post, el virus conocido como CVE-2017-0199 advirtió un punto vulnerable en Microsoft, especialmente en Microsoft Word.  Afortunadamente desde entonces, Microsoft aseguró que ha corregido ese problema.

El director de un grupo de emergencias en computadora de la Autoridad de Defensa Cibernética Nacional, Alberto Hasson, dijo: “Esta fue una acometida masiva, una de las peores que hayamos tenido que enfrentar.  La intención de los atacantes era tomar control de las computadoras empresariales. Una vez que eso ocurriese, cualquiera nos habría podido controlar a su antojo.  Estamos seguros de haber logrado neutralizar el ataque muy bien. Hicimos una seria investigación durante el pasado fin de semana. Sabemos, a un alto grado de seguridad, quiénes nos atacaron y cómo lo hicieron”.

Expertos en seguridad cibernética israelí creen que el ataque provino de uno de los principales enemigos de la nación judía: de Irán.  Según el periódico Haaretz, su origen ha sido trazado a una agrupación de hackers - de piratas informáticos llamado OilRig.  Se cree que pertenece a una de las agencias de inteligencia en la República Islámica de Irán, que recibe instrucciones y financiamiento directamente de Teherán.

Luego de neutralizar la acometida, la Autoridad de Defensa Cibernética Nacional prometió enviar instrucciones a individuos, empresas y ministerios gubernamentales para que se puedan proteger de cualquier futuro ataque cibernético.

Démosle gracias a Dios por la intervención de la Autoridad de Defensa Cibernética Nacional, que pudo hacerle alto a esta amplia y sofisticada agresión.

Oremos para que Dios continúe otorgando la inteligencia y destreza necesarias a los hombres y mujeres que trabajan es ese campo, para que protejan a la economía de Israel y la empresa tecnológica de esta gran nación, a la que Dios puso como luz a las naciones, y de la cual dijo por medio del profeta: “Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra" (Isaías 49:6).

“Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra” (Salmo 138:7).

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