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Satanás también reparte

Titulamos este artículo simplemente, SATANÁS TAMBIÉN REPARTE. Ya verá que este encabezado es correcto. Hablando el apóstol acerca de los dones y cómo el Espíritu Santo reparte a cada uno, dice: 

"Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere... Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas" (1 Cor. 12:11,28).

Satanás es un imitador por excelencia. A juzgar por cómo andan las cosas hoy en las iglesias, no cabe duda que él también "reparte sus dones a cuantos incautos encuentre". Por ejemplo, en la iglesia hay chismosos, quejumbrosos, mezquinos, mentirosos, materialistas, hipócritas, murmuradores, divisionistas, pleiteros, domingueros, etc. Pero todas estas "especialidades" las inculca uno y el mismo espíritu, el enemigo del cristiano. "Y a algunos, Satanás los puso en la iglesia para que murmuren, a otros para que exageren, a otros para que desanimen, a otros para que estorben, a otros para que causen tristeza y desconfianza, a otros para que no contribuyan para la obra del Señor, a otros para que causen divisiones, a otros para que critiquen y vean la paja en el ojo ajeno, sin alcanzar a ver toda una viga en el suyo propio".

¿Nunca pensó cómo Satanás imita a Dios y trata de usar el mismo método para mantenerse firme en la iglesia? Ud. y yo debemos examinarnos bien para ver si, por acaso, no hemos caído en algunos de estos, "dones repartidos por Lucifer". Recuerde, él no hace esto con los mundanos, porque de todos modos ellos le sirven fielmente. Pero nosotros los cristianos sí, somos blancos de su estrategia.

Lo triste de todo esto, es que, mientras nosotros los cristianos que tenemos aquello que el Espíritu Santo nos repartió, no siempre le servimos al Dador de los dones, aquellos que son cautivos del enemigo, sí trabajan en forma incansable. Ellos no llaman por teléfono a algún pecador aún no salvo para hablarle del perdón de Dios, sino que llaman a otro hermano para ver si pueden involucrarlo en los "dones" que reparte el eterno adversario. Ellos no visitan a las familias que viven la miseria del pecado para hablarles del maravilloso Salvador, sino que visitan a otros hermanos, especialmente a los nuevos en la fe, para ofrecerles algo de sus "dones". A veces hablan en contra de otros hermanos, otras veces critican al pastor, otras veces hablan que... "la iglesia está dormida", aunque los dormidos (para el Señor) son ellos mismos. Note bien que ellos tienen la manía de "amonestar a los hermanos" cuando se les da la oportunidad para que tengan un breve mensaje. En realidad, lo que hacen, es una especie de autoterapia, acusando a otros de lo mismo que se sienten culpables. ¡Oh, mi hermano, cuánto cuidado debemos tener con los "dones" que reparte el espíritu de Satán!

Todo lo que dije tiene que ver más bien con las iglesias que todavía son bíblicas, porque para las demás él tiene otros de sus... "dones". Él les ofrece el... "don de profecía, de lenguas, de soñadores de sueños, de sanadores..." Muchos están convencidos que realmente han recibido esos dones de Dios, porque vienen muy bien camuflados y llevan el sello de sobrenatural. Debido a esto, en muchas iglesias la vergüenza ha desaparecido y usted puede ver hoy a mujeres, algunas de ellas muy pasadas en peso, saltando y danzando, moviéndose con toda su anatomía, aplaudiendo y gritando, haciendo un papel ridículo ante sus hijos y a veces nietos. Por cierto que los hay hombres también que hacen lo mismo. Parecen acróbatas, pero ciertamente les falta la juventud y el traje adecuado para ello. ¿Por qué hacen todo esto tan ridículo y sin sentido? Esto lo dice usted, pero es porque usted no ha recibido ese "don".

¡Cuánto se ha devaluado el culto de la verdadera adoración y alabanza, donde el adorador no es un exhibicionista, sino que de corazón le ofrece al Señor su admiración, gratitud y adoración! Los cristianos de muchas iglesias hoy están hambrientos de más y más mundo. Necesitan experiencias que les hagan sentir, temblar, caer en trance y recibir cierto poder sobrenatural sin siquiera imaginar que lo que viene, lo que reciben, no proviene de Dios sino justamente de la fuente del maligno.

Los mundanos concurren, al menos en algunos casos, en gran cantidad para divertirse en estos "Centros de Adoración", porque nadie les dice nada de pecado, de juicio divino, del infierno, ni nada de esos... "mensajes negativos".

Todo es muy positivo. Un mundano cuando entra en una iglesia mundana, se siente como en su propio mundo, le es todo muy familiar. Tan cierto es esto que en muchos casos algunos ex-brujos, cuando entraron en contacto con estos "adoradores" quedaron petrificados, porque descubrieron que era exactamente lo mismo que ellos hacían en su vida de brujos, en sus reuniones con sus... "discípulos".

Ya sabe, si alguien le dice que tiene tal o cual don, no le contradiga, y si dice que es de Dios, no le contradiga, porque realmente es de "dios", pero no del verdadero Dios que usted conoce y al cual sirve.

Esto no es nada nuevo. Pablo escribió a la iglesia en Corinto:

"Antes digo que lo que los gentiles (paganos) sacrifican, a los demonios lo sacrifican y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios" (1 Cor. 10:20). Pablo escribió esto porque existía el peligro de que ellos, siendo incluso cristianos, rindieran culto a los demonios. "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios" (1 Tim. 4:1). ¿Acaso no es cierto que los nuestros son esos... "postreros tiempos?" Es tan fuerte esta tendencia de adorar a los demonios que en Apocalipsis 9:20,21, dice: "Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera... y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos".

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