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Sólo por su sangre

Los mormones creen que es bíblico bautizar a los muertos por poder. Tal como dice Joseph Fielding Smith en la página 135 del volumen 2 de Doctrinas de salvación, que los muertos pueden aceptar por fe en el espíritu después de muertos y ser salvos.

Cuando Jesucristo les ofreció salvación por gracia a esas mismas personas mientras estaban vivas en la tierra, fue demasiado fácil. Ellos dicen que la salvación depende de la gracia más las obras. Pero... ¿Qué tienen de malo esas ideas?

Una cosa es ser engañado o tener un malentendido, pero rechazar voluntariamente la verdad es otra. La Biblia es tan clara acerca del error de los mormones que hace que uno se pregunte si los líderes mormones leen la Biblia.

Por ejemplo, mientras los mormones enseñan que los muertos tienen una segunda oportunidad para salvación porque los muertos pueden bautizarse, la Biblia declara en Hebreos 9:27: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. Pablo también les escribió a los corintios: “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Co. 6:2b).

En ningún lugar de la Biblia se hace mención a que la humanidad tiene otra oportunidad de ponerse bien con Dios después de la muerte. Los católico romanos tienen el purgatorio, pero el purgatorio tampoco se encuentra en la Biblia. En toda la Escritura sólo se nombra la obra consumada de la cruz y la sangre derramada de Jesús. De alguna forma, tanto los católicos como los mormones le añaden especulación humana a la revelación de Dios.

Los mormones participan en la comunión, pero una vez más ellos no enseñan lo que dice la Biblia. En la última cena, Jesús les dijo a sus seguidores que debían tomar el vino en memoria de su sangre derramada. Su sangre fue vertida como un sacrificio por nuestros pecados. Cuando los mormones toman la comunión, sustituyen el vino rojo o jugo de la uva por agua. Como usted sabe el agua no es roja. ¿Cuál es la razón? En Deseret News, Church News, del 15 de junio de 1968, dice que Brigham Young, el segundo presidente mormón manifestó: «No hay un hombre o mujer que viole los pactos hechos con su Dios, a quien no se le requiera pagar por la deuda. La sangre de Cristo nunca borrará eso, sino que su propia sangre debe expiarlo. Los juicios del Altísimo llegarán más tarde o más temprano y cada hombre y mujer tendrá que hacer expiación por haber quebrantado sus pactos».

Una vez más la doctrina mormona no es de Dios. La propia fundación de la fe cristiana depende del sacrificio hecho por Jesús en la cruz. Escuche las palabras de Jesús: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Jn. 3:16-18).

Los mormones son conocidos por sus buenas obras. Pero ser bueno no es suficiente. Usted, ellos, yo, todos nosotros, debemos creer en Jesús y sólo en Jesús. El Señor Jesucristo es el camino, el único camino. Si rechaza esto será condenado al infierno.

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