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Cristiano juzgado por defender la Biblia

A pesar de que en junio de 2015 el señor Barack Obama anunció con bombos y platillos la aprobación del Tribunal Supremo del matrimonio entre personas del mismo sexo en todo Estados Unidos, hubo quienes por sus creencias se opusieron férreamente a esta ley, incluso algunos empleados en los registros civiles de ese país.

Tal fue el caso de la señora Kim Davis, secretaria de la oficina de licencias matrimoniales del condado de Rowan en Kentucky, quien terminó encarcelada por desacato a la ley, tras negarse en reiteradas ocasiones a emitir licencias a parejas homosexuales.

Las razones presentadas por la señora Davis por su rebeldía fueron muchas, pero todas apuntaban al tema religioso.  Según sus propias palabras, “Tales licencias estaban en conflicto con la definición de matrimonio dada por Dios, violando por lo tanto su conciencia”.  Agregando, “Que la consideraba como “una decisión entre el cielo o el infierno, y que bajo la autoridad de Dios, se sentía con permiso para no acatar la ley”.

Sin embargo, como tales argumentos iban en contra de los derechos que tienen en ese país las parejas homosexuales, tan pronto como se enteraron dos de ellas conformadas por April Miller y Karen Roberts, y David Ernold y David Moore, quienes fueron unos de los tantos afectados por la negativa de la señora Davis de emitirles la licencia de matrimonio, cansados de la respuesta de la mujer, decidieron grabarla y dar a conocer a nivel nacional su comportamiento, desatando un escándalo en todo el país, ya que por un lado estaban los más conservadores en Estados Unidos, quienes consideraron que la decisión adoptada en junio del 2015, por el Tribunal Supremo de este país – al aprobar el matrimonio gay - atropellaba sus creencias religiosas.

Por ejemplo, la señora Davis recibió públicamente el apoyo de candidatos republicanos a la presidencia, como Mike Huckabee, Bobby Jindal, Ted Cruz y Marco Rubio, quienes vieron en ella una bandera para sus posibles electores cristianos. 

El jueves 3 de septiembre del 2015, el juez federal David Bunning del estado de Kentucky, Estados Unidos, ordenó la detención de Kim Davis, la funcionaria del condado de Rowan en Carolina del Norte, que en las últimas semanas se había negado a expedir licencias de matrimonio para parejas del mismo sexo, alegando que su fe le impedía cumplir con tal obligación.

El juez consideró que la señora Davis no estaba obedeciendo la ley y la puso en prisión, determinando que permanecería allí hasta que accediera a cumplir con su obligación como funcionaria pública. Asimismo, el juez Bunning le concedió a otros cinco funcionarios de la oficina que dirigía la señora  Davis, un tiempo límite para decidir si acatarían la ley o preferían ser multados y unirse a Davis en prisión.

La funcionaria dijo antes de ingresar a prisión: “He sopesado el costo y estoy preparada para ir a la cárcel. ¡Estoy segura!  Esto nunca ha sido para mí un asunto de gays o lesbianas. Se trata de defender la Palabra de Dios.  Es una lucha que vale la pena pelear”.

Roger Gannam, uno de los abogados de Davis, criticó la decisión del juez y agregó: “Es la primera vez en la historia que una ciudadana estadounidense es encarcelada por tener la creencia firme como cristiana, de que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer”.

En ese sentido, denunció que se le había ordenado a su defendida “Permanecer allí hasta que estuviera dispuesta a cambiar de opinión, hasta que estuviera dispuesta a cambiar su conciencia y creencias”.

Por su parte, el Observatorio contra la intolerancia y discriminación contra cristianos de Europa, se sumó a las condenas y llamó a las autoridades de los Estados Unidos a liberar a Kim Davis.

Tras pasar cinco días en prisión por negarse a cumplir la ley que rige sobre todo Estados Unidos, Kim Davis salió libre gracias al mandato de otro juez de Kentucky.  En la concentración frente al tribunal coincidieron partidarios y detractores.

En un comunicado hecho público, la señora Davis aseguró que “Emitir licenciase matrimoniales que entraban en conflicto con la definición dada por Dios del matrimonio, con su nombre anexado al certificado, violaba su conciencia”.

En otro caso, dos pastores cristianos en Coeur d’Alene, estado de Idaho en Estados Unidos, fueron detenidos inicialmente y amenazados con un castigo legal y hasta a ser forzados a vender su capilla matrimonial de casi cien años, por negarse a realizar ceremonias “matrimoniales de homosexuales”.

Jeremy Tedesco, consejero legal principal del grupo defensor de la libertad religiosa Alliance Defending Freedom, dijo: “Muchos pensaran que es imposible que se trate de forzar a los pastores, a realizar ceremonias que son completamente opuestas a su fe, pero eso es lo que está ocurriendo en Estados Unidos, y ha sucedido así de rápido”.

En otro caso, el pastor de 56 años, Paul Horner, de la Iglesia Cristiana Proctor en Vermont, fue sentenciado a un año de prisión federal por rehusarse a casar a parejas homosexuales.  Esto ocurrió poco después que la Corte Suprema de Estados Unidos por una decisión de 5 contra 4, aprobara los matrimonios entre homosexuales en el territorio de esa nación.

Su abogado Tom Downey dijo: “Estamos discutiendo el veredicto de culpabilidad de mi cliente, confiando en que el mismo será revocado. Horner sólo usó su mejor juicio de acuerdo con sus derechos constitucionales sobre la libertad religiosa en este país”.

Tras las investigaciones del caso, se comprobó que la Iglesia Cristiana Proctor está registrada en el estado como “una corporación religiosa” limitada a realizar “matrimonios entre un hombre y una mujer, tal como está definido en la Santa Biblia”, pero como la iglesia también estaba registrada como una organización sin ánimo de lucro, los oficiales de la ciudad determinaron que los propietarios tenían la obligación de cumplir con las regulaciones federales que aprobaban este tipo de unión, y que el veredicto de culpabilidad y su castigo subsiguiente seguían vigentes.

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